Indiana Forti

Indiana Forti

Población de ojos que no duermen y penden de las pestañas de los días en un confuso asentamiento de párpados testigos de ausencias concurrentes.

Por la noche permanecen a media asta, cuando el vientecito deja respirar y los sueños entran.

Existen como mueca que late, imitando chimeneas que defienden raíces.

Se columpian en el mismo hilo que convida cuentos y se diversifican infinitos, con iris de mar o gran desierto de urbe y conventillo.

Buscan nombres en barcos invisibles y tejados rojos.

Cuando se acongojan, golpean sus alas, insisten en astillas y en algunos casos se vuelven añicos, divorciándose de la rutina y continuando rumbo.

Esperan calles, cruces y pampas. Bajan a infiernos inconscientes y oscuros.

Según les clavan el destino, se vuelven magos o mendigos.

Tengo la sensación que nos espían todo el tiempo agonizando en morralla de recuerdos.

Un peregrino vestido de signo se detiene, los contempla y se sienta tras alguna plegaria a dibujar su vida.

Ventanas que se vuelven pupilas, muestran sus huellas y resucitan en este  escenario por el que nos miran desde algún otro lado.

Miramos;  nos miran y viceversa, como enormes espejos de llanto en estas ruinas de ojos sordos y palabras rotas de pasado revuelto sin significar.

En definitiva, saber quiénes somos a través de pedacitos de eternidad atrapados en un segundo y robados para siempre al tiempo.

Indiana Forti


DUETOS

CALLES DE RETRATOS

CEMENTERIO DE BARCOS

ENMARCADOS

CALEIDOSCOPIOS

HISTERIAS CONTADAS

DE NOMBRES Y APELLIDOS

PUERTAS Y VENTANAS

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