Indiana Forti | CEMENTERIO DE BARCOS

CEMENTERIOS DE BARCOS

Anidan memorias de cruces que se revuelcan con historias rotas; vidas de aguas torpes y gritos de tempestades sin salida.

Hierven esqueletos de redes y salpican piedrecillas, suegras de la espuma.

Brotan espíritus de timones que se reúnen cada tarde de ultramar en las humeantes pipas de los capitanes, que aprenden de sus karmas, mientras las brújulas de sal se enhebran en sus retinas clavadas en la nada.

Ojos de olas desentierran silencios en diagonales, mientras se escucha entre la niebla el chasquido de las cartas con besos que nunca llegaron.

Y serpentean verdades y mentiras mientras resucitan sus cuerpos al compás del revelador, bamboleándose en la cubeta que hace de guía.

Se carcomen las despedidas oxidadas con la ausencia de mapas y lumbres.

Y ellos están ahí; testigos del sur.

Profanan vientos sumergidos en el desván de desgarros que se mueven todo el tiempo. Murmuran aquéllas manos que tejían sueños de peligro y bebían la sangre de hombres apuñalados por la corriente.

Todos hablan desde su mutismo.

Hablan todo el tiempo detrás del hierro enmascarado de proas y popas anestesiadas. Siguen abrigados por el desamparo de fantasmas disfrazados de recuerdos.

Gritan aún sin ebanistas y tormentas de peces por llevar a las mesas.

Aúllan sin tan siquiera una partida de naipes, un beso a la deriva y las mismas ganas de morirse.

Siguen con honor ante la negativa de hundirse en esa sombra oscura que acecha con el aliento de tener ganada la batalla.

Desesperan los tatuajes que flotan entre llantos espesos de mensajes y caracolas rotas.

Ellos siguen ahí, en el descosido retazo del océano; amarrados en esa herida de puerto bautizado Mar Del Plata.

Indiana Forti


Después del naufragio

Don Alfredo

A la espera

jAlbum